2012 / 23 marzo

Un finde en Carmona, Sevilla, de trabajo y visitando una bonita ciudad


Hace dos fines de semana planificamos Cento y yo un finde en Carmona, pues coincidía allí el #EABE12 (Evento andaluz de blogs educativos), y por motivos de trabajo me interesaba  muchísimo ir. El evento era Viernes y Sábado, así que decidimos reservar hotel hasta el domingo y poder disfrutar de Carmona, que nunca habíamos estado.

Para mi sorpresa cuando llegamos es que me encontré un  pueblecito en la cima, después de pasar lo que es todo el Valle del Guadalquivir, por lo que estaba claro que aquello tenía mucha historia. Y así era, un pueblo encantador, con muchísima historia, y por suerte, el evento de blogs puso a disposición de quien quería un  pequeño bus eléctrico que nos daba una visita por el pueblo. Así que decidimos cogerlo la primera noche que llegamos, pues daban visita nocturna.

El conductor del bus se llama Alfonso y nos acompañó con su mujer, la verdad que encantandores, nos enseñaron la judería, los diferentes palacios y casas que hay, pues numerosos nobles a lo largo de la historia se han construído su casa allí, debido a su lugar estratégico. Además nos recomendó sitios donde ir a comer y cenar, y nos dejó en el parador, que es visita obligada.

Así que después de conocer aquello, la primera noche cenamos en el Zahorí, un sitio muy peculiar, que os recomiendo ir, además, os recomiendo que pidáis el postre “arenas movedizas”, impresionante. Al día siguiente, sábado, fue el evento, por lo que no pudimos andar mucho por el pueblo, lo reservamos todo para el domingo. Nos hicimos andando el mismo camino que con el bus, visitamos los monumentos que habían, nos hizo un sol maravilloso y decidimos comer en un sitio al lado del mirador que era un antiguo molino, no recuerdo el nombre, pero comimos una carne a la brasa riquísima. Tras ello, nos fuimos a tomar café al parador y claro está, nos echamos unas fotos allí.

La verdad que fue una visita agradable, y un pueblo que merece la pena visitar, y si tenéis suerte como nosotros, que os pille un día soleado sin demasiada calor.

Para aquel día me puse ropa cómoda la verdad, pitillos negros de Zara, camiseta Volcom y un pañuelo de Springfield que me regalaron en navidad. Claro está no faltaron mis gafas de sol, que sin ellas no salgo a la calle. Y de zapatos me puse mis MBT porque íbamos a andar bastante. A ver si un día os comento mi experiencia con ellas, que por ahora es muy positiva. Os dejo con las fotos, espero que os gusten.

 

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